San Próspero de Aquitania
“Conmemoración de san Próspero de Aquitania, quien, instruido en filosofía y en letras, llevó con su esposa una vida íntegra y modesta. Habiendo abrazado la vida monástica en Marsella, defendió enérgicamente contra los pelagianos la doctrina de san Agustín sobre la gracia divina y el don de la perseverancia, y en Roma fue escribano del papa [san León I Magno] (c. 463)”.
Parece ser que era natural de Aquitania y así se añade a su nombre, como apellido, el de su patria y vió la luz a finales del siglo IV. Debió recibir una buena y sólida formación y parece ser que frecuentó la compañía de los monjes que estaban en el monasterio de san Víctor, en Marsella, al sur de Francia. Consta que nunca entró en el mundo de los clérigos, siempre permaneció en el estado seglar y hay indicios prudentes que llevan a pensar que estuvo casado; de hecho, se le atribuye el «Poema de un esposo a su esposa» en cuyo caso no habría duda sobre su estado matrimonial e incluso se le podría aplicar la profundidad de pensamiento y las claras actitudes de vida cristiana que en él aparecen, pero no puede afirmarse con total seguridad por negar algún autor de peso la autoría prosperoniana del poema.
San Próspero de Aquitania
Próspero de Aquitania o Próspero de Tiro fue discípulo de san Agustín y primer continuador de la crónica universal iniciada por San Jerónimo.
No hablamos de un hombre erudito, sino de un fiel trabajador en la Viña del Señor. Su vida transcurre entre los siglos IV y V.
Si bien Próspero era laico, participó activamente en las principales controversias religiosas de la época y trabajó para el papa León I.
Hombre de gran fervor y espiritualidad, en el año 428 escribió una carta a San Agustín para que le ayudase frente a la herejía semipelagiana. Era el tiempo del pelagianismo que tanto daño había hecho en la Iglesia.
Si no fuera por sus escritos, todos marcados por la controversia semipelagiana, y por el testimonio del historiador Gennadio no sabríamos gran cosa de su vida que destaca por su virtud, por la perseverancia en la lucha por la ortodoxia y por el apasionamiento por la verdad.
Próspero de Aquitania o Próspero de Tiro
Entre sus obras teológicas se cuentan Adversus Ingratus (contra el semipelagianismo), Pro Augustino Responsiones (en defensa de san Agustín) y De gratia Dei et libero arbitrio (una polémica contra san Juan Casiano).
Escribió también una importante crónica histórica, el Epitoma Chronicon, que cubre los años 379 al 455. En esta crónica, crucial para el conocimiento de la época, Próspero cubre con mayor detalle que otros cronistas medievales los eventos políticos.
Fuentes:
https://www.aciprensa.com/recursos/san-prospero-de-aquitania-2614
https://www.cope.es/religion/vivir-la-fe/santoral/noticias/santoral-san-prospero-aquitania-humilde-trabajador-vina-del-senor-20200624_784685
https://es.wikipedia.org/wiki/Pr%C3%B3spero_de_Aquitania

Santa Orosia.
Santa Orosia, Reina, Virgen y Mártir y patrona de la Diócesis de Jaca.
Santa Orosia o Eurosia. Se cree que nació en Bohemia, Bayona o España según la opinión de los distintos historiadores.
Festividad de santa Orosia.
"En Jaca, en la Hispania Tarraconense, santa Eurosia (Orosia), virgen y mártir (c. 714)".
Santa Orosia es la patrona de Jaca y su diocésis. Se celebra su festividad el 25 de junio: El cuerpo de la Santa se venera en Jaca, y su cabeza en Yebra de Basa. La tradición dice que Orosia era una princesa de Bohemia que venía a Aragón para casarse con un príncipe visigodo, Fortún Garcés.
Escultura Yebra de Basa (Huesca), busto-relicario de Santa Orosia, s.XV, cráneo 1617, corona 1655
EsculturaOrfebrería
La versión tradicional más extendida de la vida de Santa Orosia, recopilada y escrita por Alavés y Lasala en 1702, nos cuenta que Santa Orosia nació en la ciudad bohemia de Laspicio en el año 855, un año después que sus padres, los príncipes Boriborio y Ludmila recibiesen las aguas bautismales. San Metodio, evangelizador de aquellas tierras hizo lo mismo con ella el año 868. Su nombre eslavo, Dovroslava, Eurosia en su versión grecolatina, significa «Buena Rosa». A los quince años de edad, el 870, fue casada mediante poderes con el mítico rey aragonés Fortún Garcés. El enlace fue propuesto por el papa Adriano II, quien vio conveniente la unión cuando se juntaron en Roma embajadores de ambos estados y estuvieron dispuestos los bohemios a aportar dinero a los aragoneses para la lucha contra los infieles.

La joven Orosia fue enviada a Aragón con la dúplice embajada que acudió a sus esponsales en Roma. Iban su tío Acisclo, obispo de Lusacia, y su hermano el infante Cornelio. Vinieron a España por Baviera, Alemania, las Galias y los Pirineos. Cruzaron la cordillera en octubre del año 870.
Los árabes, que se enteraron de la llegada de la princesa, avisaron a Aben Lupo de Tena, lugarteniente de Muza Abensacin, el cual organizó un pequeño ejército para capturar a la comitiva. La Santa y sus acompañantes fueron localizados en Yebra de Basa. Estos, avisados del peligro, treparon hacia lo más alto del monte Oturia y se escondieron en una cueva. El musulmán, después de batir y talar la montaña, los encuentra.
Tras matar a Acisclo, Cornelio y sus acompañantes, Aben Lupo se encontró solo frente a Orosia. Prendado por su belleza, juventud y condición noble, le propone casar con Miramamolln de Córdoba. Al no aceptar, comienza el martirio. Primero le cortan los brazos y las piernas a la altura de las rodillas, finalmente cae la cabeza. Sus restos fueron esparcidos por la explanada del Puerto.
No se sabe quién los inhumó. Dicen que fue obra de los ángeles. En la madrugada del día 25 de junio de 1072, y tras un agradable sueño, el pastor Guillén de Guasillo vio que un ángel bajaba del cielo. Tras arrodillarse le dijo: «Levanta pastor y oye las órdenes de tu Dios y Señor». Este, guiado por el ángel, llegó al lugar donde se encontraban enterrados los restos de la mártir desde hacía dos siglos. El ángel le dijo que los exhumase y que llevase la Cabeza a Yebra y el Cuerpo a Jaca. Tras el feliz hallazgo, metió los restos de la santa en su zurrón y marchó presuroso a cumplir su misión. No había acabado de llegar a Yebra, cuando las campanas de la iglesia empezaron a tocar solas. Lo mismo ocurrió en todos los pueblos del Valle de Basa y la Val Ancha por donde pasó con el Sagrado Cuerpo. Igualmente sucedió en Jaca cuando Guillen se presentó a sus puertas, saliendo el Cabildo a recibirle a la Puerta de las Monjas.
Los atributos de Santa Orosia son la corona y el cetro real, por ser hija de príncipes y esposa de rey, además de la palma del martirio. Su fiesta se celebra el 25 de junio.
Es patrona de Jaca y su diócesis, en donde además de su catedral, la parroquia de Yebra de Basa y sus respectivos ámbitos de influencia, existen huellas de su culto en Miramont, Puendeluna, Farasdués, Sos del Rey Católico y Uncastillo. El culto a Santa Orosia en la diócesis de Jaca se basa en la celebración de dos grandes romerías, independientes entre sí el 25 de junio, una a Jaca -sede del Cuerpo- y otra a Yebra de Basa -sede de la Cabeza- por los fieles de la comarca. Además, se celebran otras romerías menores durante el año.
El ámbito de influencia e intercesión de Santa Orosia se centra en las catástrofes naturales tales como sequías, plagas y pestes, además de la liberación de los demonios y malos espíritus. No faltan en los milagros atribuidos a la Santa casos personales como curaciones, devoluciones de los sentidos, resurrecciones, etc., todos en la línea taumatúrgica de Cristo en los Evangelios.
En el resto de Aragón podemos rastrear las huellas de Santa Orosia en Zaragoza, Alfajarin, Illueca, Alberuela de Laliena. Las Cuerlas, Calamocha, Burbáguena y Barbastro. En España las encontramos en Madrid y Tarragona. En el extranjero podemos tropezamos con Santa Orosia en La Paz (Bolivia), Oaxaca (México), en el Béarn (Francia), en la misma Praga y en las localidades italianas de Rovigo, Cammano, Tempi, San Leonardo y Venegazzú.
Diócesis de Jaca
Fecha de Publicación: 25 de Junio de 2015
Fuentes:
San Máximo de Turín
Siglo V
Festividad de san Máximo de Turín
“En Turín, en la provincia de Liguria, san Máximo, primer obispo de esta sede, que llamó al pueblo pagano a la fe de Cristo con su paterna palabra, y con sólida doctrina lo condujo al premio de la salvación eterna (c. 408-423)”.

Obispo y escritor de teología. Nació probablemente en Retia, alrededor del año 380. Murió poco después del 465. Únicamente existen dos fechas comprobadas históricamente acerca de su vida. En 451 fue enviado al sínodo de Milán en el que los obispos del norte de Italia aceptaron la famosa carta (epistola dogmatica) de León I. En ella se definía la doctrina ortodoxa de la Encarnación en contra de los nestorianos y eutiquianos (Mansi, "SS. Conc. Coll. Ampl.", VI, 143). Máximo es el octavo de diecinueve firmantes, y como el orden se determinaba por la edad, Máximo debe haber tenido cerca de setenta años. La segunda fecha establecida es el 465, cuando él estuvo en el sínodo de Roma (Mansi, VII, 959, 965 ss.). En este caso la firma de Máximo sigue inmediatamente después de la del Papa, demostrando con ello que él era el más anciano de los 48 obispos presentes. La fecha aproximada y el sitio de su nacimiento pueden ser deducidos de un pasaje del Sermo 81(P.L., LVII, 695), en el que él mismo se nombra testigo del martirio de tres sacerdotes misioneros en 397, en Anaunia, en los Alpes de Retia. La historia no hace mención alguna de él después del 465. Es el primer obispo de que se tiene memoria en Turín, que en ese entonces era diócesis sufragánea de la sede de Milán. Su sucesor fue san Víctor. Su nombre aparece en el martirologio romano, el día 25 de junio, y la ciudad de Turín lo honra como su santo patrono. Después del siglo XI se escribió una biografía suya, de muy poca credibilidad, que está en las “Acta SS.”, de Junio, VII, 3ª, edición, 44-46. En ella se narra, por ejemplo, que cierto día, un clérigo lo siguió con aviesas intenciones hasta una capilla desierta a la que el santo frecuentemente se retiraba a orar. De repente, el clérigo fue presa de tal sed que debió pedir ayuda a Máximo. Una cierva pasaba ahí en ese instante y Máximo la detuvo para que el clérigo pudiera beber de su leche. Esta leyenda explica por qué san Máximo siempre es representado señalando hacia un ciervo.

Fue autor de numerosos discursos, editados en primera instancia por Bruni, y publicados por órdenes de Pío VI en Propaganda Fidei en 1784 (reimpresos en P.L., LVII). Esos discursos, pronunciados por el santo ante el pueblo, consisten de 118 homilías, 116 sermones y seis tratados (tractatus).
Las homilías 1-16 son de tempore, o sea, siguiendo los tiempos del calendario litúrgico y en las fiestas de Nuestro Señor; 64-82, de sanctis, o sea, pronunciadas con ocasión de la fiesta del día; 83-118, de diversis, o sea, exegéticas, dogmáticas y morales. Los sermones 1-55 son de tempore; 56-93, de sanctis; 93-116, de diversis. Tres de los tratados se refieren al bautismo, uno es apologético contra los no creyentes, y uno contra los judíos. De los últimos dos sólo quedan fragmentos, de cuya genuineidad se duda. El sexto tratado, de cuya genuineidad también existen dudas, contiene breves discursos sobre 23 temas sacados de los Cuatro Evangelios. Un apéndice recoge escritos de incierta autoría: 31 sermones, tres homilías y dos epístolas largas, dirigidas a un amigo enfermo. Muchos de los escritos que Bruni atribuye a Máximo son de dudoso origen. Los discursos son generalmente muy breves y redactados en un lenguaje muy fuerte, aunque a veces demasiado florido.
Entre los muchos temas de liturgia e historia tratados en los discursos están: la abstinencia de la Cuaresma (homilía 14), la prohibición de ayunar y arrodillarse para orar durante el tiempo pascual (homilía 61), el ayuna de la vigilia de Pentecostés (homilía 62), el sínodo de Milán del año 389, en el que fue condenado Joviniano (homilía 9), la próxima invasión de los bárbaros (homilía 94), la destrucción de la iglesia de Milán a manos de los bárbaros (homilía 94), varias supersticiones paganas que aún sobrevivían en su tiempo (homilías 16, 100-102), la supremacía de san Pedro (homilías 54, 70, 72; sermón 114). Todos sus discursos manifiestan gran preocupación acerca del bienestar de su grey. En muchos incluso ataca los resurgimientos del paganismo y defiende la fe ortodoxa frente a los ataques de la herejía.
Ferreri, S. Massimo, vescovo di Torino e i suoi tempi (3a ed., Turín, 1868); Savio, Gli antichi vescovi d'Italia (Turín, 1899), 283-294; Fessler-Jungmann, Institutiones Patrologiae, II (Innsbruck, 1892), II, 256-76; Argles in Dict. Christ. Biog., s. v. Maximus (I6); Bardenhewer, Patrology, tr. Shahan (St. Louis, 1908), 527-8.
MICHAEL OTT Transcrito por el P. Paul-Dominique Masiclat, O.P. Traducido por Javier Algara Cossío
Fuente: Enciclopedia Católica
Fuentes:
Viñeta de humor.
Recuerdo y homenaje a Mingote.
Viñetas temáticas.
Refraneando que es gerundio:
“ Por Santa Orosia, ¡qué fresa tan olorosa!”.
...y refranes referidos a San Juan, recordamos algunos más:
“Por San Juan la sardina moja el pan”.
“Agua por San Juan, quita aceite, vino y pan”.
“San Juan soleado, da gusto; pero lluvioso, un disgusto”.
“De San Juan a San Juan, a nadie le queda Dios a deber ná”.
“Flor de Olivera en Abril, aceite para el candil; en Mayo, aceite para el año; y en San Juan, aceite para entinajar”.
“Las mañanitas de Abril, se duerme el mozo ruin; las de mayo, el mozo y el amo; y cuando llega San Juan, todos los que en la casa están”.